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Deconstruyendo el amor romántico.

Actualizado: 5 de dic de 2018


¿Recuerdas la escena de “La Bella Durmiente” en la que la princesa Aurora se encuentra tranquilamente con sus amigos animales cantando la famosa canción “Eres tú mi príncipe azul que yo soñé”? En esta escena, el príncipe interrumpe de repente y ocurre lo siguiente:


Él: Usted perdone, no fue mi intención asustarla.

Ella: Ah, no me asuste, es solo que usted es un…

Él: ¿Un extraño?

Ella: Aja.

Él: ¿Pero no te acuerdas? Ya nos habíamos conocido antes.

Ella: ¿De veras?

Él: Por supuesto, tú misma lo has dicho, una vez en un sueño.


Tras esta conversación los protagonistas continúan cantado y bailando juntos. Ante esta escena la reacción de muchas personas podría ser: “Ohh ¡qué romántico!¡Quién tuviera un flechazo así!


Pero si pensamos un poco… ¿Qué hay de romántico en que un extraño asalte en medio del bosque a una adolescente que está sola y cuyas únicas relaciones sociales han sido tres señoras mayores y unos animales?


Desde pequeños la televisión, la música o el cine, nos ha estado bombardeando con un modelo de relación concreto que tiene ciertos clichés a la hora de conocerse y forjar la relación. Un claro ejemplo de esto son las películas de la conocida productora Disney, por lo que muchas veces se ha denominado al amor romántico como Amor Disney. Pero empecemos por el principio…


¿Qué es el amor romántico?

A medida que vamos profundizando en una relación interpersonal surge un vínculo emocional, el amor. Pero el amor no es algo estático, sino que está en constante cambio, por eso admite muchas definiciones, incluso para una misma persona, dependiendo del momento de su vida [1]. El amor se ha clasificado de diferentes maneras a lo largo de la historia (Paternal, fatuo, fraternal, etc.), en este artículo nos centraremos en el amor romántico que es la forma de amor que más se ha idealizado. En su construcción han influido diversas corrientes como la poesía medieval, la filosofía cristiana y la literatura del romanticismo. Esta clase de amor se basa en sentimientos apasionados hacia otra persona, idealizándola e involucrando una actitud de sacrificio y devoción hacia ella [3].

En un estudio con población española [2] se encontró que el estilo de amor más aceptado tanto por hombres como por mujeres (por encima del 80%) es el estilo Eros o amor romántico que se caracteriza por una pasión irresistible, con sentimientos intensos, intimidad, fuerte atracción física y actividad sexual. Esto nos muestra la vigencia en nuestro entorno del modelo de amor romántico.


¿Qué son los mitos?


Según Carlos Yela [1], doctor en psicología por la Universidad Complutense de Madrid: “los mitos románticos son el conjunto de creencias socialmente compartidas sobre la supuesta “verdadera naturaleza” del amor y suelen ser ficticios, absurdos, engañosos, irracionales e imposibles de cumplir”. Cada persona posee su propia mitología del amor, basada en sus experiencias personales, familiares y culturales. Sin embargo, los medios de comunicación y la literatura han contribuido a que estas creencias hayan invadido la sociedad [5], dando al amor romántico el papel de salvador para la soledad, volviéndonos personas felices y completas.


Dado que el amor romántico se da en una cultura donde la socialización es diferenciada para niños y niñas, este modelo se basa en estereotipos y roles de género tradicionales, dando un modelo de comportamiento concreto para hombres y para mujeres. Ellos deben ser el príncipe salvador, valiente, fuerte y a la vez algo tiernos en la intimidad, el hombre es el que tiene el rol activo y debe ir a buscar a la mujer. Por otro lado, ella representa el modelo de “princesa dulce” que busca el amor, esperando ser conquistada y salvada por su príncipe, mostrando así un rol pasivo. Diversas investigaciones realizadas con mujeres jóvenes y adultas en diferentes países muestran la vigencia de esos estereotipos [1].


Mitos más comunes del amor romántico


Son muchos los mitos y falsas creencias que existen sobre el amor y las relaciones. A continuación, vamos a analizar algunos de estos mitos:


1- Mito del emparejamiento.


Según este mito, el amor y encontrar pareja es la meta máxima en la vida de una persona ya que es lo natural y universal.


Las consecuencias de creer en esto es que si alguien no encuentra pareja puede considerarse una persona poco válida o incompleta y puede generar una obsesión por emparejarse, llegando a crear dependencia para no estar sola. Además, no admite la posibilidad de que una persona no quiera tener pareja y quiera permaneces soltera por el motivo que sea.


Si nuestro mayor empeño en la vida es encontrar pareja, vamos a dejar de vivir nuestra vida para centrarnos en ese objetivo, por ejemplo, si salgo con mis amigos, estaré pendiente de las personas que están en el bar a ver cuál podría ser una potencial pareja, no disfrutando de mis amigos y no mostrándoles atención. Además, esta necesidad puede llevarnos a tomar malas decisiones con tal de encontrar una pareja o mantener la que tenemos, soportando comportamiento y actitudes que no nos gustan o incluso sometiéndonos, en situaciones extremas, a malos tratos por miedo al abandono o con la esperanza de que la situación cambie, ya el amor todo lo puede.


2- El amor todo lo puede o mito de la omnipotencia.


Esta creencia nos lleva a pensar que el amor es invencible y los obstáculos externos o internos no deben influir sobre la pareja, siendo suficiente con el amor para solucionar todos los problemas y justificar todas las conductas. Esto puede conducir a la idea errónea de que en las relaciones perfectas donde hay amor no existen conflicto, y el respeto, la confianza y la comunicación vienen de serie junto con el amor. Un ejemplo puede ser creer que nuestra pareja debe entendernos sin necesidad de hablar.


Estas creencias pueden llevar a rupturas indeseadas por la incapacidad para buscar soluciones a los problemas que puedan surgir. Otra consecuencia, como se ha mencionado anteriormente, puede ser que la persona soporte situaciones o comportamientos dañinas para ella, en nombre del amor que todo lo cura y todo lo puede.


Existen diversos informes que sustentan esta idea de que el modelo de amor romántico imperante en nuestra sociedad y los mitos asociados a él estarían entre los factores que pueden contribuir a favorecer y/o mantener la violencia en la pareja [2].


3- Mito de la exclusividad y mito de la fidelidad


Estos dicen que solo podemos sentir amor o atracción hacia una persona al mismo tiempo, y es nuestra pareja la persona que tiene la exclusividad para satisfacernos. Una consecuencia de esto es que si siento esa atracción o interés por alguien más voy a sentir culpa, pensar que ya no estoy enamorado o no quiero a esa persona, etc.


Un pensamiento muy común que deriva de esto es que cuando se está enamorado no es posible sentir atracción por otra persona. Pero partiendo de la idea de que el amor no paraliza la disposición a sentirse atraído por otros y que cada pareja decide qué tipo de compromiso quiere adquirir; es muy común experimentar algún tipo de afinidad con otras personas sin que esto signifique que ya no quiera a su pareja o que se vaya a producir una infidelidad. Es natural que exista una atracción hacia otras personas, lo que no implica que se esté traicionando al otro, tal vez podemos mirar si existe algún conflicto en mi o mi pareja que pueda influir o si es simplemente atracción.


Otro “conflicto personal” que trae a veces estos mitos junto a la falta de educación emocional que hay en nuestra sociedad es el confundir sentimientos de intimidad con enamoramiento. Muchas veces empezamos a conocer a alguien y entablamos una relación cercana e íntima que seguramente solo sea una buena amistad pero que al ver que nos interesamos por la persona, nos preocupamos por ella, etc. Podemos confundir con estar enamorándonos, sobre todo si la otra persona nos resulta atractiva.


4- Mito de la equivalencia y mito de la perdurabilidad.


Estos mitos consideran que enamoramiento y amor es lo mismo y que la pasión de los primeros momentos de enamoramiento deben durar para siempre.


La consecuencia de esto es la creencia de que si se acaba el enamoramiento es que ya no se quiere a la pareja, pero diversas investigaciones sugieren que los procesos biológicos, psicológicos e interpersonales característicos de las fases de enamoramiento intenso van modificándose con el tiempo, dando lugar a procesos de otro tipo y evolucionando la relación amorosa [1].


El enamoramiento va madurando con el tiempo, a la vez que se va ganando intimidad en la relación, crece el nivel de compromiso con la pareja y se da mayor reciprocidad en la relación [6], conformando un amor más maduro que hay que cuidar para que se mantenga vivo a pesar de las diferencias y dificultades que puedan ir surgiendo a lo largo de la relación.


5- Mito del libre albedrío.


Este mito dice que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y libres por lo que no están influenciados por valores sociales, biológicos o culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Aceptar este mito supone no reconocer este tipo de presiones a las que las personas podemos estar sometidas, lo que puede generar exceso de confianza, culpabilización, etc.


Este mito también puede relacionarse con el del amor a primera vista, esta es la creencia de que la atracción es tan potente que impide percibir la realidad claramente, estando la atracción por encima de nuestra voluntad. Este mito lleva a interpretar este deseo como una prueba de amor y puede hacer que se ignoren posibles relaciones ya que no se han iniciado con un flechazo.


6- La media naranja o predestinación


Este mito nos da a entender que no estamos completos, que falta una parte, otra persona, que nos completará haciéndonos sentir feliz y lleno de amor. Este mito viene de una historia contada en “El banquete” de Platón.


Cuando creemos que la complementariedad perfecta existe, la exigimos en nuestra relación, poniendo demasiadas expectativas sobre el otro, generando conflictos, decepción, tristeza, etc.


Si tenemos esto interiorizado de manera rígida pensaremos que solo hay una persona ideal en el mundo para nosotros, lo que nos puede generar frustración y hacer que nos aferremos a una relación pensando que nunca más vamos a encontrar a otro ser tan perfecto para nosotros y que tras una ruptura se terminaron las posibilidades. Esto nos puede llevar a ser dependiente de nuestra pareja e infeliz por permanecer en una relación que no nos satisface. Además, podemos tender a presionar a nuestra pareja para que satisfaga nuestras necesidades, con la esperanza de que acabarán pensando y actuando conforme a ellas.

Un pensamiento derivado de este mito es el de que la persona correcta llena todos los aspectos de nuestra vida. Esto puede crear una obsesión por hallar a otra a persona para comenzar a vivir, a realizar los sueños o incluso para empezar a ser feliz. Puedes saber más acerca de este mito en el siguiente vídeo:





7- Los celos son una prueba de amor


En realidad, los celos solamente indican el miedo ante la idea de que otra persona se lleve aquello que consideramos como una posesión. Son una muestra de inseguridad, posesión, control y dependencia que puede llevar a situaciones de maltrato. En nuestra sociedad existen dichos como “quien bien te quiere te hará llorar” o “amor sin celos no lo dan los cielos” que apoyan este tipo de comportamientos.

Para saber más sobre el tema de los celos recomendamos la entrada ¿Por qué duelen tanto los celos?


¿Y ahora qué?


Estos mitos siguen estando muy presentes en nuestro país y muchas personas los aceptan como verdades, en especial los mitos de la media naranja, la pasión eterna, la omnipotencia [1]. Pero... ¿qué podemos hacer para no caer en ellos?


Muchas veces, estas creencias nos pueden generar dificultades y conflictos que no sabemos resolver por nosotros mismos y que pueden interferir en nuestro bienestar y nuestras relaciones, como las inseguridades o no saber gestionar bien los celos, para eso recomendamos buscar ayuda de un profesional, ya sea de manera individual o en pareja, que nos facilite buscar soluciones a estos problemas.


Pero el primer paso ya está dado, conocer y reflexionar sobre el modelo de amor que la sociedad nos ha impuesto y sobre sus mitos nos ayuda a abrir los ojos a una realidad que tal vez no nos habíamos cuestionado. ¿Te has sentido identificado con algo de lo que has leído?, ¿Conocías estos mitos?, ¿Crees que pueden estar interfiriendo en como vives la afectividad?, ¿Te habías parado a reflexionar qué se enseña a los niños y las niñas sobre el amor y las relaciones y si enseña lo mismo?


Jesús M. Lagar Méndez

Psicólogo.

Grupo de Trabajo e Investigación en Sexualidad.




Referencias

[1] Ferrer, V. A., Bosch, E., & Navarro, C. (2010). Los mitos románticos en España. Boletín de psicología, (99), 7-31.

[2] Ferrer, V. A., Bosch, E., Navarro, C., & Ramis, M. C. (2008). El concepto de amor en España. Psicothema, 20(4), 589-595.

[3] Jiménez, O. (2016, julio 16). Una perspectiva psicológica del amor. Recuperado 5 de noviembre de 2018, de https://www.psyciencia.com/psicologia-amor-perspectiva/

[4] Regader, B. (2016, enero 12). El mito de la media naranja: ninguna pareja es ideal. Recuperado 5 de noviembre de 2018, de https://psicologiaymente.com/pareja/mito-media-naranja-pareja-ideal

[5] Rovira, I. (2017, octubre 20). Los 7 mitos del amor romántico. Recuperado 5 de noviembre de 2018, de https://psicologiaymente.com/pareja/mitos-amor-romantico

[6] Sarrió, C. (2018, abril 5). Desentrañando el amor romántico en la relación de pareja. Recuperado 5 de noviembre de 2018, de http://www.gestalt-terapia.es/desentranando-el-amor-romantico-en-la-relacion-de-pareja/

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