• Sexualidad y Salud

El hombre contemporáneo y la búsqueda de placer.



“Viernes, 20.30 de la tarde. Después de un intenso día de oficina, salgo del gym llego a casa, me visto y me subo en mi nuevo coche. Esta noche he quedado con Marta, está impresionante con ese vestido ajustado y esos tacones, cenamos y vamos a mi casa, empezamos a besarnos en el sofá, no estaba seguro de si ella querría sexo la primera noche. La verdad, no fue difícil conseguirlo, al terminar ella recogió sus cosas mientras yo le pedía un taxi. ¡Cómo disfruté! a ver cuándo se lo cuento a mis colegas”.


“Sábado, 22:00h de la noche. Me pongo a buscar en Tinder, y localizo una chica, nos ponemos a chatear y acabo masturbándome en una video-llamada, luego localizo otra, está muy buena, le ofrezco que se salte el toque de queda para venir a mi casa, así podré hacer un doblete este fin de semana, no recuerdo su nombre, le dije que nunca me gustaba que se quedaran a dormir, pero por lo visto a ella tampoco. Tenemos sexo y se va”.


“Domingo: misma sensación. No termino de disfrutar. ¿Qué me pasa que a mis 34 no consigo mantener una relación?, me pregunto si debería involucrarme más con alguna chica. Me despierto solo de nuevo, en estos momentos me gustaría que alguien estuviera aquí conmigo, que pudiera entenderme y escucharme, me siento solo, aunque no le doy mucha importancia al pensamiento”.

Luis 34 años.


De qué manera está viviendo Luis su sexualidad, ¿es suficiente con tener varias relaciones durante el fin de semana?


Luis tiene sexo en cantidad, aunque no tanto en calidad. Para Luis el sexo es un medio para alcanzar su propio bienestar, algo superficial y fugaz. Pero, ¿es realmente feliz con lo que hace?


Su sensación de soledad y sus pensamientos de dudas denotan un vacío, una falta de intimidad, un anhelo de conexión.


Una conducta acorde al momento social que vivimos, donde el placer es un momento, un “fuck&go”, algo efímero. Luis no experimenta de verdad el sexo, lo utiliza para alcanzar un fin, un falso fin. Luis hace de el sexo un producto, un bien de consumo. En nuestra sociedad contemporánea existe un elemento subjetivo que es la creencia de que el éxito y el placer son iguales a la felicidad. Se ha instaurado la idea de la relación directa entre estos términos y se utiliza el cuerpo como un primer vehículo para alcanzarlo, sin embargo, como vemos en Luis, a pesar de la noche de placer, no tarda en aparecer una sensación de vacío. ¿Qué esta ocurriendo entonces?



El afecto dentro de la relación sexual

Considerando el Modelo Quantum diseñado por Snarch, un sexólogo de referencia en el ámbito clínico, Luis se estaría privando de una experiencia más completa, viviendo sólo placer a través de las sensaciones que las terminaciones nerviosas trasmiten al cerebro, perdiendo el potencial de la experiencia erótica, cuyo resultado sería la suma de sus sensaciones físicas, y procesos psicológicos como las emociones o sentimientos, es decir, desde este modelo se plantea la sexualidad humana como el resultado de una experiencia psicológica significativa y profunda, en la que la experiencia completa estaría muy relacionado con la afectividad emocional y que Luis podría alcanzarla con un mayor grado de intimidad, calidez, confianza, ternura y cariño.


En definitiva, podemos entender desde este modelo que el sexo no puede desvincularse de la persona y de su afectividad, y que, cuanto mayor sea la disociación menor es el potencial erótico de la persona.


La búsqueda sólo de placer crea vacío

Por otro lado, explicado desde la Logoterapia de Viktor Frankl, se entendería que Luis está usando la sensación de placer para calmar lo que aparenta ser una pérdida de sentido. Luis tiene todo y siempre le falta algo, como dice Frankl “cuanto mas te llenas más vacío creas”. Tarde o temprano, Luis enfrentará otras realidades, enfermedad, crisis matrimoniales, económicas etc. ¿Cómo será su vida entonces? ¿A qué le dará valor?


Viktor Frankl defiende, en su obra –“el hombre Doliente” que, en realidad, el placer no es el sentido de la vida del hombre y que no se consigue con su búsqueda, de hecho existen muchos pacientes con disfunciones sexuales manifestadas por la búsqueda del propio placer, y que paradójicamente les hace alejarse de el. Es decir, el placer aparece más cuanto menos se preocupe por el. La propuesta es una transcendencia, una entrega al otro siendo el placer el efecto colateral, siendo la consecuencia, no el fin. No estar preocupado por la propia satisfacción, sino olvidarse de sí mismo y centrarse en la otra persona.


Esta extrema importancia a lo exterior e inmediato podría estar desviando la búsqueda de la verdadera fuente de felicidad de Luis que procedería de cultivar su interior, de buscar valores profundos y no valores mediatos. No tratar a las personas como medio para un fin sino como un fin en sí mismas.


El placer y la felicidad no deberían ser entendidas como un fin en nuestra vida sino como una consecuencia. Además, desde esta perspectiva, todas las opciones para alcanzar el placer no son igual de válidas. Cada situación de nuestra vida entrañaría un sentido, una tarea que tendrá mayor valor para ser realizada que el resto de posibilidades.




El uso de la libertad y la responsabilidad

Dos grandes pilares de la Logoterapia que propone Viktor Frankl son la libertad y la responsabilidad. Por ejemplo, Luis, en lugar de tener sexo por sexo esa noche podría haber compartido su intimidad, entendida como la capacidad de conectar consigo mismo y compartirlo a través de sentimientos, experiencias, crear confianza entre los dos, podría haber escuchado a Marta, podría haberla tratado con ternura, podrían haber disfrutado de caricias y confidencias, en definitiva, mirar a Marta en su totalidad y responder de modo sensible a ella. Son dos opciones ante la misma situación, las dos son comprensibles, pero las dos no son igual de valiosas.


Acertar o no en la respuesta a las situaciones que entraña nuestra vida no es un suceso sin valor, ya que cada uno de nuestros actos va constituyendo nuestra existencia global. De esta manera, los valores estarían siempre presentes en cada situación que vivimos, y lo que marca la diferencia sería la respuesta a cada una de ellas.


La sexualidad en el ser humano pertenece al reino de la libertad, y es en esa libertad, en la toma de decisiones responsables, donde el ser humano se hace pleno. Esta proactividad hacia la sexualidad, nos diferencia de los animales, que se guían únicamente por sus impulsos, y enriquece la experiencia sexual de los seres humanos.


Algunos libros que podrían dar respuesta a las dudas de Luis:


Apego y sexualidad: https://www.javiergomezzapiain.com/apego-y-sexualidad

Cómo explicar la revolución sexual: https://www.amazon.es/explicar-revolución-sexual-Persona-cultura/dp/8431328649

Afectividad y sexualidad: https://www.casadellibro.com/libro-afectividad-y-sexualidad/9788431330521/2532976.

Ética de las relaciones amorosas: https://www.casadellibro.com/libro-etica-de-las-relaciones-sexuales-y-amorosas/9788436833683/2603684


Podemos concluir que la felicidad duradera y el placer son una consecuencia del olvido de uno mismo y la búsqueda del bien del otro. Luis dificilmente alcanzará una felicidad duradera ni una existencia llena utilizando a las mujeres en la búsqueda del propio placer. La decisión libre y responsable de optar por buscar el bien del otro sería el camino para llenar el vacío que siente.


Mayra Rodríguez Reguera

Psicóloga y Coach

Grupo de Trabajo e Investigación en Sexualidad

Consulta Dr. Carlos Chiclana


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