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¿Cómo hablar de sexo con mis hijos? (0-12 años)

Actualizado: 5 de nov de 2018


Cuántas veces has tenido miedo de que llegue el fatídico momento en el que tu hijo te pregunte: “Mamá, Papá... ¿Cómo he venido al mundo?” Y… ¿Cuántas veces has pensado en cómo poder contestar o qué historia poder inventar?


Es la clásica pregunta que cualquier progenitor espera que nunca llegue, pero antes o después ha de ser enfrentada y si puede evitarse mencionar a “La Cigüeña”, mejor. Es importante que nuestros hijos nos vean preparados, sin miedo y con ganas de hablar al respecto, para que podamos servirles de modelo, de “profesores de esta asignatura” tan importante de la vida: “La Sexualidad”.


A continuación, proponemos algunas claves para el manejo de la educación sexual con los niños:


¿Qué es la educación sexual?

La educación sexual es una parte fundamental de la educación que los padres tienen que trasmitir a sus hijos. Esta comprende diferentes aspectos, no sólo la relación sexual en sí misma, sino otros temas como: El reconocimiento y la relación con el propio cuerpo, el sexo biológico, la identidad, la atracción física, los comportamientos sexuales de riesgo, la afectividad, las relaciones románticas y mucho más...


Este aprendizaje fomenta el desarrollo de las herramientas necesarias para que la persona aprenda a tomar decisiones sanas sobre el sexo, manejar las relaciones sexuales y cuidar la propia salud sexual.


¿Cuándo y cómo empezar a hablar con los pequeños?

No hay una edad adecuada para empezar a hablar de sexo. Cualquier edad es adecuada.

Se empieza a hablar cuando los niños empiezan a sentir curiosidad por él. Por ejemplo: Frente a la clásica pregunta: “¿Cómo nací?” tenemos dos opciones:


1) Contar una fábula imaginaria, que puede crear una distorsión de la realidad y no fomenta un conocimiento sobre la sexualidad.

2) Contar la verdad explicando cómo el nacimiento es fruto de una relación física de amor entre padre y madre, adaptando el lenguaje a la persona y al momento evolutivo.


Al principio se pueden usar palabras simples o divertidas, imágenes, vídeos, pero cuando los niños llegan a la edad de 7 o 8 años, empieza a ser un buen momento para poder utilizar nombres más técnicos y hablar sin tabúes respecto al acto sexual y las partes del cuerpo. Si no es el niño el que, de manera espontánea, hace preguntas, es importante que los padres encuentren una manera para hablarlo.


Los padres y educadores nos podemos apoyar en libros para entablar estas conversaciones, algunos de estos libros se pueden usar desde los 3 años:


-¿Qué hay adentro? (Jeanne Ashabe, 1997): Es un libro con una selección de cuentos para contestar a las preguntas sobre la barriga y el embarazo.

- “Adentro de nuestra mamá” (Jo Witck, 2014): La historia de una niña que está esperando la llegada de su hermano y le habla mientras todavia esta en la barriga de su madre.

- “Nace Eugenia” (Candy Tejera, 2013): Cuento en particular sobre la gestación y el nacimiento.

Para niños de mayor edad (8 años) pueden esar libros como:

-“Mia se hace mayor” (Mónica Peitx, 2017): Explica los cambios físico en el hacerse adolescentes.

-“Cuéntamelo todo” (Katharin Von Det, 2016): Es un libro con diversas preguntas y respuestas sobre el sexo. Las respuestas son claras, concisas y rigurosas.

-“¿Qué me esta pasando?” (Peter Mayle, 2013): Donde aparece un recopilatorio de preguntas que a veces los niños no se atreven a hacer a los padres.


La idea es que los libros puedan explicar de manera realista y clara las diversas dudas que le surgen a los niños y adolescentes.


El material audiovisual nos puede ser de gran ayuda también, a continuación, dos ejemplos extraídos de la serie “Educación para la Sexualidad” y “De donde vienen los niños”:






¿Por qué es tan importante que los padres hablan de sexo con los niños?

Hablar del sexo o de sexualidad con tus hijos tendrá muchas consecuencias positivas, tanto para el desarrollo de una sexualidad saludable como para la relación construida entre padres e hijos. Permite profundizar a nivel afectivo y comunicativo con el menor, abriendo la posibilidad a tu hijo de confiar en ti y de poder hablarte en cualquier momento de problemas, dificultades o simples curiosidades en esta dimensión.


Establecer este canal comunicativo permite también al hijo poder apoyarse en los padres sin vergüenza ni miedo, por ejemplo, en caso de que exista alguna situación de abuso o riesgo de maltrato. Estas actitudes permiten y favorecen la sensación de sentirse acompañados, validados, acogidos y queridos por sus padres. En definitiva, una transmisión de cariño y amor incondicional hacía nuestro hijo que puede prevenir dificultades psicológicas en el futuro, actuando como factor protector ante problemas de afectividad o de aislamiento, entre otros.


No hay que tener miedo a hablar sobre sexualidad, es una dimensión tan importante como la biológica, la afectiva, la cognitiva o la espiritual y forma parte de nuestro día a día. Los jóvenes vienen al mundo con ganas de aprender y de conocer. Si estos no obtienen respuesta de sus padres, acudirán a otras fuentes de información para conocer el mundo.


Hoy en día la fuente más habitual para el conocimiento de la sexualidad es la pornografía, y ya sabemos los riesgos que esto puede suponer en un adolescente en desarrollo y sin formación sexual. Otra vía de información es a través de amigos o compañeros de mayor edad, los cuales pueden tener también una visión sesgada sobre la sexualidad. Fácilmente algunas de estas lecciones de sus iguales pueden ser malinterpretadas y llevar al niño a la confusión o al desarrollo de conductas des-adaptativas en el ámbito de la sexualidad.


Es difícil proteger a un hijo de compañeros de clase, de la información en la pornografía o de la sexualización en TV y otros medios. Por tanto, es importante dar al niño una información de calidad, transmitirle los valores que queramos enseñarles y ejemplificarlos. Así el niño podrá desarrollar un pensamiento crítico respecto a la sexualidad y podrá elegir lo que es saludable y lo que no.


Algunos consejos para una buena conversación con tu hijo...


1) No te avergüences: El sexo no es vergonzoso, es positivo, enriquecedor y una dimensión bella del ser humano, si se sabe vivir de forma saludable: “El sexo es bueno, si es bueno”. Pero, para que sea bueno, hay que trabajar sobre ello. Los padres no pueden negar el hecho que el sexo es un aspecto cotidiano, intimo, relacionado con el placer y el contacto con el otro. Una necesidad humana y saludable. No es tan importante encontrar la frase perfecta o la respuesta más acertada, el aspecto fundamental es transmitir calidez, amor, cariño, sensación de seguridad y comprensión. Lo que reciban los hijos de sus padres influirá en gran medida en la manera en la que el tema del sexo será afrontado en un futuro. La vergüenza, la sorpresa o el miedo puede ser recibido como algo negativo, no natural , restrictivo o algo que debe ser escondido porque es sucio y maligno. Por ello, una buena comunicación emotiva sobre este tema es esencial.

En caso de que los padres no supieran responder alguna pregunta, podrán posponer la respuesta y transmitirle al hijo que se van a informar y se lo van a contestar en otro momento.


2) Aprovecha cualquier situación: Nuestro día a día esta lleno de ocasiones para entablar conversaciones con nuestros hijos, una película, unos dibujos animados, una imagen, una persona, un cartel de publicidad… Hay que estar preparado para poder afrontar estas conversaciones en cualquier momento del día y es importante no dejar escapar ocasiones. Si todavía nuestro hijo no parece mostrar interés, podemos empezar a activarlo nosotros de forma progresiva, empezando, por ejemplo, con una mujer embarazada y preguntándole sobre cómo cree que esto ha ocurrido.


3) Coordinación con el colegio: Es fundamental que existan canales de comunicación con el colegio. El trabajo que se hace en casa debe de ser consolidado en el colegio, por eso es importante conocer a qué colegio acude nuestro hijo, qué tipo de formación imparten respecto a la sexualidad y si es acorde a lo que queremos transmitirle. Es de interés que se establezcan buenos lazos con los profesores u orientadores para que exista un trabajo en equipo entre ambos. Además, el colegio siempre puede detectar señales de alerta sobre posibles dificultades respecto a la socialización o las relaciones personales.


4) Págale un curso de formación: Una gran inversión a largo plazo es en la formación, el adolescente necesita recibir constantemente formación al respecto, para poder hacerse preguntas, resolver dudas e ir recibiendo mensajes positivos respecto a la sexualidad. Un curso compartido con los padres o de forma individual es una buena manera para fomentar un pensamiento crítico y una visión positiva hacia la sexualidad. En España existe programas como los de “Dale una Vuelta” “Teen Star” “Desarrollo y persona” y muchos más. Es importante que en casa pregunten sobre lo aprendido y se pueda consolidar el aprendizaje del curso.


5) Normaliza el comportamiento sexual de tu hijo: No restrinjas el comportamiento del niño, obsérvalo, pregúntale, resuélvele dudas, enséñale. El niño empieza en edades tempranas a descubrir su cuerpo, con juegos de manos, pies, su pelo y juega también con sus partes genitales, hasta que va descubriendo que allí es donde reside el placer sexual.

La exploración del propio cuerpo es natural, es un proceso de auto-conocimiento. Padres que riñen, castigan o condenan este comportamiento, fomentan un sentimiento de vergüenza, culpa y miedo en el niño que podrá derivar en el curso del tiempo en diferentes conductas anómalas o en una insatisfacción personal. Además de normalizar los comportamientos es importante que los padres puedan enseñar el concepto de intimidad en los niños, de tal manera que vayan aprendiendo los espacios y las personas con las que pueden comparto lo más íntimo.


En definitiva, hablar de sexo con nuestros hijos, solo tiene consecuencias positivas. Anímate y empieza a entablar una conversación con tus pequeños. Si necesitas ayuda de un profesional no dudes en contactar con nosotros.


Viviana Di Fede


Psicóloga


Grupo de Trabajo e Investigación en Sexualidad.

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