• Sexualidad y Salud

Cartas que enamoran: Cuerpos con solera.



Querida Eva,

¡Vamos a hacer cincuenta años de casados! Qué quieras que te diga que no te haya dicho ya. Sabes que la expresividad no es mi fuerte. Además, todos estos años dedicados a la investigación y a la fisiología no han hecho sino aumentar la pedantería que me echabas en cara de novios.


En fin, te escribo para decirte que te quiero más que nunca y me gustaría hablarte de sexo. ¿A nuestra edad? Sí, porque te voy a hablar de amor, de cariño, de afecto, de unión contigo.


¿No es eso lo que hemos hecho todos estos años? Hacer el amor a fuego lento, tejer el cariño hilo a hilo, afectarnos el uno al otro sin dejar de Vivir ¡con mayúsculas! Vivir con mayúsculas, como te lo escribí en tu plumier y tu madre se enfadó ¿quién es ese chico que te ha manchado el plumier? Pacto de tinta, pacto de sangre. Como hacíamos en los recreos del colegio sin que nos vieran.


¿Recuerdas lo que dijo aquel doctor en el Congreso Internacional de Lisboa en 1980? ¿Aquel al que acudíamos todos los años? “La sexualidad humana se caracteriza por ser heterogénea y compleja. Es una realidad constituida por componentes biológicos, sociales y psicológicos que se entrelazan continuamente. Envejecer no significa estar enfermo, senil y sin deseo sexual y la capacidad de disfrutar de la sexualidad en la vejez permanece intacta”.


No se me olvidará el debate que mantuvimos en el coche volviendo a casa acerca de las relaciones sexuales cuando fuésemos "mayores". Yo no te considero mayor. Siempre te veo en la edad presente, la que tengas en cada momento. Mayor suena a viejo y nosotros no estamos así. Algo desgastadillos si acaso, pero nada más.

Por eso, me gustaría hablarte de sexualidad. Empezamos una nueva época y podemos atrevernos a seguir con nuestra vida. Te propongo que no dejemos que todas esas mandangas (1) que salen en la televisión o en los periódicos nos afecten. Los adolescentes nos miran en el parque como si fuéramos de cartón ¡si ellos supieran! Que se crean que les vamos a hacer caso, y tú yo a lo nuestro, a gustito, con bienestar, con ganas, satisfechos y dignos. ¡Lo que nos faltaba a nuestra edad!, ponernos ahora a representar un papel que nos asignen, ya sabremos nosotros buscar algo sabroso, pobres ignorantes.


(1).-Mitos acerca de la sexualidad en la tercera edad.


-No tienen capacidad fisiológica que les permita tener conductas sexuales.

-No tienen intereses sexuales.

-Las que se interesan por la sexualidad son perversos, inmaduros o están enfermos.

-La procreación es el único fin de la sexualidad y por tanto no tiene sentido que en la -vejez se mantengan relaciones sexuales.

-La actividad sexual es mala para la salud en la vejez.

-Las manifestaciones sexuales patológicas y desviaciones son más frecuentes en estas edades.

-Los hombres mayores sí pueden tener intereses sexuales pero las mujeres mayores no

-Las alteraciones del cuerpo hace que no haya atracción.

-Es indecente y de mal gusto que los mayores manifiesten intereses sexuales.

-No son deseables, no tienen deseo sexual y no son sexualmente capaces

-No deben expresarse deseos sexuales, es signo de una patología psíquica o de falta de ética.

-Todas las personas mayores son impotentes.

-Nunca has sido fácil de convencer y nunca te has identificado con los estereotipos sociales. No creo que tengas dificultades para despreciar esos mitos que ha marcado la sociedad. Te animo a llevar una vida llena de realización y satisfacción en esta esfera tan importante para nuestra relación. Te propongo un desafío ¿vienes conmigo?




Querido Jorge:


¡Qué ilusión me ha hecho recibir esta carta por nuestras bodas de oro! Se me ha venido a la memoria el día que me pediste salir a la salida del colegio. En la última hora de clase habías escrito con una pluma sobre mi estuche nuevo la palabra “Vivir”. A la salida del colegio hicimos el pacto: pacto de tinta, pacto de sangre. Desde entonces hemos estado juntos.


Recuerdo cuando en el noviazgo me enfadaba porque no eras detallista y me quejaba porque no eras atento ni cariñoso conmigo Y después de 55 años recibo una carta tuya, Jorge, la primera carta de amor ¡me has hecho la mujer más feliz del mundo!


¿Te acuerdas? Siempre te echaba en cara que tu laboratorio, el ganar premios, publicar en revistas de impacto, conferencias, seminarios o nuevos proyectos eran más importantes que yo. ¡Qué a ese paso te ibas a casar con una ameba o con una rata de laboratorio antes que conmigo!


Pero he de reconocer que una de las cosas que me ha enamorado a lo largo de estos años, ha sido lo buen investigador que has llegado a ser. Siempre quería que fueses por delante de mí, eso me ha llevado a admirarte y enamorarme cada vez más de ti, ayudándome a esforzarme más. Qué ilusión te hizo que el doctorado Honoris Causa lo obtuviera yo antes.


¡Ay, Jorge! Has conseguido dibujarme una sonrisa enorme cuando he leído de lo que querías hablar en esta carta: ¿Sexo? ¿Ahora? ¿Cuándo ya somos viejos? Claro que me acuerdo de la ponencia de aquel doctor y del debate que después mantuvimos en el coche: tres horas hablando y ninguno de los dos cedimos en nuestra opinión. ¡Ay pirata, ahora que acabo de cumplir 70 años y vamos a hacer 50 años de casados, has pensado que era la ocasión perfecta para volver a hablarlo!


¿Recuerdas nuestra primera vez? Lo pienso y me rio yo sola. Menos mal que ninguno de los dos tenía experiencia. Nunca me olvidaré. Estaba nerviosa y muerta de miedo. Subiendo las escaleras me puse a llorar y tú me tranquilizaste. Había oído a algunas chicas que era muy doloroso y que los hombres solían ser muy brutos. Esa noche pensé que tú eras la excepción y que me había casado con el mejor hombre del mundo. ¡Qué delicado y cariñoso fuiste conmigo!


Es verdad que a lo largo de los años, con los hijos, los quehaceres de la casa y el trabajo, te quejabas de que ya no era como cuando estábamos recién casados. Decías que yo siempre estaba cansada y alguna vez te enfadaste. Pero Jorge, cariño, creo que hemos vivido unas relaciones sexuales muy satisfactorias. Intentaba dar todo de mí y darme por entera, haciéndote disfrutar, pasándolo bien y riéndonos juntos. Nunca nos hemos encasillado en esquemas rígidos y hemos hecho de algo bonito y digno como es el sexo, una diversión elegante, sana y libre.


Y ahora ¿de qué quieres hablar? Yo voy a cumplir 70 años y tú 75, ya no es como antes. Antes éramos jóvenes, enérgicos, nos daba igual el día o la hora, pero ahora toca otra cosa, vámonos a un parque, podemos cogernos de la mano y pasear y observar a los muchachos jugar. Ya somos viejos para hablar de sexo, déjalo para la juventud.


Mi cuerpo se va transformando y no tengo la figura de una joven de 23 años. Ya sabes lo importante que ha sido para mí el cuidado del aspecto físico siempre. He intentado no descuidarme para gustarme y gustarte cada día más, aunque todas las mañanas me decías que recién levantada era el momento del día que más guapa estaba.

Pero no puedo ir en contra de la naturaleza, una va cambiando y envejeciendo (2). Vamos a disfrutar de los años que nos quedan, nos daremos cariño y afecto de otra manera.


(2) - Cambios anatómicos en los órganos sexuales femeninos.


ÓRGANOS SEXUALES EXTERNOS


Los labios mayores se atrofian.

El clítoris tiene mayor dificultad para la erección.

El vello púbico y axilar se reduce.

Las mamas se vuelven más planas y menos firmes.


ÓRGANOS SEXUALES INTERNOS


Los ovarios, las trompas de Falopio y el útero, disminuyen de tamaño.

Las trompas de Falopio se contraen y disminuye la capacidad que tienen para contraerse.

La vagina se hace más corta, menos elástica y menos lubricada.

En el endometrio, cérvix y en la vagina, la mucosa que facilita el movimiento de los espermatozoides y la fecundación del óvulo disminuye.

Disminución del grado de acidez que protege de las infecciones.


Carlos Chiclana Actis. Médico, Psiquiatra. PhD.

Maria Contreras Chicote. Sexóloga.


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