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¿Existe alguna relación entre los estilos de apego y el uso de pornografía?



Pornografía

 

En los últimos años, el uso de pornografía ha crecido de forma exponencial (1). Varios estudios apuntan a que se han producido cambios notables en el formato y la forma de los contenidos pornográficos, que se han visto potenciados por la creciente exponencial de internet y la tecnología audiovisual (2). Uno de las teorías explicativas se denominado “triple A engine”, la cual hace referencia a que la pornografía se ha vuelto accesible, asequible y anónima (3). Otro marco teórico en consonancia con el anterior, añade dos variables (calidad de imagen y sin límite), obteniendo así una mayor comprensión en el crecimiento del uso de pornografía y su traslado a los adolescentes, estos autores lo denominan nueva pornografía (4).


Son diversos los motivos por los cuales se podría explicar el uso de pornografía, alguno de ellos son: calmar el deseo sexual, regulación emocional, presión social, cumplir fantasías, entretenimiento, entre otras (5,6). Y distintas las consecuencias negativas que puede ocasionar el uso de pornografía, entre ellas, la sintomatología depresiva y ansiosa (2,4), incremento de la agresividad, la cosificación de la persona (4,7), así como deterioros neurológicos (8). Estas consecuencias, como vemos se manifiestan en distintos ámbitos: relacional, afectivo, conductual, sexual y neurológico. Todo esto, se relaciona y afecta en la forma en la que se configuran los estilos de apego (9).

 

Apego

 

El apego se ha definido en muchas ocasiones como el primer vínculo que se genera con las personas que identificamos como nuestros cuidadores (10). En la mayoría de los casos, nuestros cuidadores suelen ser nuestros progenitores. Esta primera relación es un punto álgido en la configuración de la forma en la que se relacionan las personas. En distintos estudios, se ha observado como esta primera relación ha sido necesaria para la supervivencia de los bebes, la alimentación y los cuidados de higiene (11).


Cabe recalcar que este primer vínculo relacional, no determina la forma de relacionarnos con otras personas el resto de nuestra vida, pero deja una huella en nuestro arquetipo relacional.  Los estilos de apego se pueden dividir en dos categorías: seguro e inseguro (10).


1.     Apego seguro: es el vínculo que se desarrolla con cuidadores o personas significativas de la infancia y que se interpreta como una base segura, experiencia que le permitirá a la persona tener seguridad sobre sí misma y los demás.


2.    Apego inseguro: es el vínculo de una persona con su cuidador que es interpretado como una base que no es segura, es decir, no encuentran una protección o cuidado. El apego inseguro se divide en 3 estilos:

  • Apego ansioso: la persona se percibe y siente insegura consigo misma y necesita aferrarse a una relación para poder afianzar su identidad.

  • Apego evitativo: la persona evitativa tiene una gran dificultad para regularse con los demás, viviendo con malestar la intimidad con otras personas. La persona percibe a los demás como fuente de inseguridad.

  • Apego desorganizado: este estilo de apego se caracteriza por un miedo de forma recurrente, tanto en situaciones novedosas como en la intimidad. La persona se percibe a sí misma y al mundo como inseguros.

 

 

Lo que se daña se puede reparar


En cuanto al uso de pornografía varios autores han encontrado una relación entre el apego inseguro y el uso problemático de pornografía (9,12). El estilo de apego inseguro con mayor predominancia hacia el uso de pornografía de forma desadaptativa fue el inseguro ansioso, es decir, de las personas que se perciben inseguras de sí mismas. Seguido por el inseguro evitativo, es decir, de quienes viven con malestar la intimidad con otras personas (9).


Otros autores, observaron como el uso de pornografía afecta en el moldeamiento de conductas, las cuales, pueden alterar la estructura del apego de base, llevando a la persona hacia la inseguridad (4,7).


El estilo de apego es algo que fluctúa en función de las relaciones significativas que vamos desarrollando a lo largo de la vida. Es posible la reparación del apego (de un apego inseguro a seguro). Esto suele ir acompañado de una comprensión del funcionamiento de la persona, de la aceptación de sí mismo ante las dificultades y experiencias integradas como negativas o desagradables. Además, en distintos estudios, se ha visto que las personas con un estilo de apego inseguro, suelen carecer de una figura auto compasiva, lo cual hace que se sientan inseguras en situaciones nuevas y en la expresión de sus emociones (11).

 

Algunas ideas que podríamos llevar a cabo para reparar nuestro apego son:

  • Ganar consciencia de nuestras emociones, aumentando nuestra curiosidad sobre las mismas (detenernos a explorar lo que hemos sentido a lo largo del día).

  • Prestar atención al autocuidado: cognitivo, físico, emocional y relacional.

  • Hablarnos con menor exigencia, incrementando y promocionando una voz compasiva en nuestro interior.

  • Cultivar nuestro autoconocimiento, por medio de ejercicios como el “journaling”, conocimiento de nuestros valores y de nuestras fortalezas.

 

Cuando el consumo de pornografía está asociado a algún estilo de apego inseguro, dejar la pornografía y la reparación del apego, no suelen ser tareas fáciles. Es recomendable pedir ayuda y dejarse guiar por un profesional hacia los distintos cambios que llevar a cabo para tener una mejor calidad de vida.


 


Gabriel Serrano

Psicólogo General Sanitario

Grupo de trabajo e investigación en sexualidad

Consulta Dr. Carlos Chiclana

 

 

Bibliografía:

 

 1.        Price J, Patterson R, Regnerus M, Walley J. How Much More XXX is Generation X Consuming? Evidence of Changing Attitudes and Behaviors Related to Pornography Since 1973. J Sex Res. 2016 Jan 2;53(1):12–20.

2.         Villena A, Mestre-Bach G, Chiclana C. Uso y uso problemático de pornografía en adolescentes: un debate no resuelto. Adolescere. 2020;8(2):32–41.

3.         Cooper A. Sexuality and the Internet: Surfing into the New Millennium. Cyberpsychol Behav. 1998;1(2):7.

4.         Ballester L, Orte C. Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales. Primera edición. Barcelona: Octaedro; 2019. 88 p. (Colección Horizontes-Educación).

5.         Peter J, Valkenburg PM. Adolescents and Pornography: A Review of 20 Years of Research. J Sex Res. 2016 May 3;53(4–5):509–31.

6.         Castro-Calvo J, Ballester-Arnal R, Potenza MN, King DL, Billieux J. Does “forced abstinence” from gaming lead to pornography use? Insight from the April 2018 crash of Fortnite ’s servers. J Behav Addict. 2018 Sep;7(3):501–2.

7.         Bridges AJ, Wosnitzer R, Scharrer E, Sun C, Liberman R. Aggression and Sexual Behavior in Best-Selling Pornography Videos: A Content Analysis Update. Violence Women. 2010 Oct;16(10):1065–85.

8.         Kühn S, Gallinat J. A Quantitative Meta‐Analysis on Cue‐Induced Male Sexual Arousal. J Sex Med. 2011 Aug;8(8):2269–75.

9.         Efrati Y, Gola M. Understanding and predicting profiles of compulsive sexual behavior among adolescents. J Behav Addict. 2018 Dec;7(4):1004–14.

10.       Holmes J. Teoria Del Apego y Psicoterapia: en busca de la base segura. Desclée de Brouwer. España; 2009. 267 p.

11.       Powell B, Cooper G, Hoffman K, Marvin B. La intervención del círculo de seguridad: como mejorar el apego en las relaciones entre padres e hijos mediante la intervención temprana. Barcelona: Editorial Eleftheria; 2019. 404 p.

12.       Efrati Y, Amichai-Hamburger Y. The Use of Online Pornography as Compensation for Loneliness and Lack of Social Ties Among Israeli Adolescents. Psychol Rep. 2019 Oct;122(5):1865–82.

 

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