• Sexualidad y Salud

Menopausia: ¿El fin de la sexualidad?




“Desde la menopausia ya no disfrutamos del sexo como antes, de hecho, ni siquiera recuerdo la última vez que nos acostamos…”.


María, 55 años, conversando con una amiga.

Madrid, noviembre de 2019


La sexualidad es un factor fundamental en la vida de las personas, que no solo afecta al bienestar biopsicosocial de los individuos, también afecta a la calidad de vida de estos. Una parte importante de la sexualidad se centra en la experiencia del encuentro sexual, que como refiere María en la viñeta anterior, se puede ver alterada con la menopausia.


¿Qué es la menopausia?


Todas las etapas de la vida implican cambios. Una de las etapas biológicas más importantesen la vida de la mujer es la menopausia.Esta fase supone un antes y un después para muchas mujeres, ya que el cuerpo sufre una serie de cambios a los que es necesario adaptarse. Este proceso implica el fin de la actividad ovárica, debido al cese de la producción de estrógenos, dando fin a la capacidad reproductora de la mujer (Yağmur & Orhan, 2019).


Paralelamente, se producen otros cambios, que varían en cada mujer, como pueden ser: sofocos, palpitaciones, vértigos, dolores de cabeza, atrofia genital y sequedad vaginal. A nivel psicológico también se evidencia mayores signos de irritabilidad y ansiedad, problemas de concentración, trastornos del sueño y síntomas depresivos (Valdes & Bajaj, 2019).


Otro cambio que se produce en la menopausia es la perdida del tono muscular en el suelo pélvico, que unido a la sequedad vaginal hace que las contracciones propias del orgasmo sean de menor intensidad y menos duraderas.


Todos estos cambios varían de una persona a otra y no necesariamente se deben presentar estas variaciones.


¿Cómo influye la menopausia a la actividad sexual?


Algunas mujeres refieren haber sufrido un impacto negativo en la sexualidad como consecuencia de la menopausia. En ocasiones presentan un bajo deseo sexual o incluso la ausencia del mismo. También alteraciones en la excitación, la lubricación y la satisfacción sexual, justificado en su gran mayoría por el propio proceso biológico en el que se encuentran y al cambio hormonal que conlleva.


Diferentes estudios llevados a cabo a lo largo de las últimas décadas coinciden en que el factor principal para esta alteración en la actividad sexual se debe principalmente a la edad. Debido a la disminución hormonal propia del envejecimiento se explicaría el descenso de la lubricación, la dificultad para alcanzar el orgasmo, la dispaurenia (trastorno que provoca dolor al mantener relaciones sexuales) y la satisfacción de la propia actividad sexual (Valdes & Bajaj, 2019).



Mientras que el deseo y la excitación se deben a factores relacionados con el estado mental de la mujer y la propia relación de pareja. De manera que el deseo y la excitación no estarían causados, de manera directa, por la menopausia (Figueroa et al, 2009).


Las investigaciones indican que en torno al 25% de las mujeres que presentan alguna alteración en la actividad sexual después de la menopausia se debe a la insatisfacción con los cambios en el aspecto físico (Izquierdo & García, 2015).


Con todos estos datos podemos concluir que un gran porcentaje de las mujeres que presentan dichos cambios en el ámbito sexual se deben a tres factores principales; el estado mental de la persona (donde se incluye la satisfacción corporal), la satisfacción en la relación de pareja y la edad.


Mitos y creencias:


Uno de los grandes mitos presente en nuestra sociedad es, el asegurar, que con la llegada de la menopausia el sexo se termina. No existen estudios científicos que demuestren que la menopausia y el deseo sexual estén relacionados, si que influye en otros aspectos de la actividad sexual que pueden resultar un inconveniente, pero no por ello de difícil solución. Además, a diferencia de lo que muchas personas piensan este es un momento ideal para disfrutar del sexo, ya que la mayoría de las mujeres ya conocen su cuerpo, muchas de ellas tienen una estabilidad en cuanto a pareja y no habría riesgo de embarazo.





Las creencias también juegan un papel fundamental en este ámbito, ya que en diferentes culturas el hecho de llegar a la menopausia implica de alguna manera el fin de la etapa de adulto joven y las mujeres, por la educación principalmente, se enfrentan cara a cara a una gran preocupación; la de hacerse mayores. Esta creencia está asociada a la concepción del envejecimiento (de las mujeres) como factor principal del fin de la actividad sexual, de manera que, al implantarse esta idea desde jóvenes, al llegar a la menopausia lo consideran como lo normal o lo socialmente esperado o aceptado. Pero nada mas lejos de la realidad, ya que la actividad sexual implica una parte fundamental para el bienestar físico y psicológico de la persona (Blümel et al, 2002).


Soluciones para posibles dificultades:


Durante la menopausia los aspectos claves para el disfrute de las relaciones sexuales son los siguientes:


- Invertir más tiempo en la fase de excitación: Es fundamental para garantizar la lubricación óptima para la relación sexual. La sequedad vaginal asociada al declive hormonal puede resultar un inconveniente para este disfrute, por lo que la solución sería el dedicar más tiempo a la estimulación y utilizar geles lubricantes.


- Ejercitar el suelo pélvico: Para aquellas mujeres que sufren la perdida del tono muscular del suelo pélvico (lo que provoca una menor intensidad y duración de las contracciones que se producen durante el orgasmo, siendo estos de menos intensidad) lo ideal seria realizar ejercicios de Kegel(ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeno), que sirven para fortalecer los músculos pélvicos. También son muy útiles para ejercitar el suelo pélvico el uso de bolas chinas, conos vaginales o pesas vaginales.


- Conductas de autocuidado: Cuando las dificultades se deben a la propia satisfacción corporal de la mujer o síntomas psicológicos como pueden ser ansiedad o estados de animo depresivos, lo ideal es mantener rutinas de cuidado personal como realizar actividades agradables, hacer ejercicio,buenos hábitos alimenticios o incluso compartir con la pareja la situación en la que se encuentra; derribando tabúes ante la comunicación de los aspectos menos agradables para la persona y como siente que puede influir las relaciones sexuales de pareja.


- Cuidar la relación de pareja: Muchas veces la dificultad se encuentra en la propia relación de pareja, ya sea por problemas previos a la menopausia o a factores de esta etapa que puedan influir en esta relación como los anteriormente mencionados. Lo ideal sería trabajar o centrarse en mejorar la propia relación, haciendo actividades juntos, compartiendo y atendiendo con empatía e interés los aspectos del día a día de cada uno, evitando caer en la rutina, dedicando tiempo de calidad a la pareja. Todo esto sumado al compartir los miedos o incertidumbres, del ámbito sexual, que puedan ir surgiendo en esta nueva etapa para la mujer, favorecerán la calidad y la frecuencia de las relaciones de tipo afectivo-sexual.



Si teniendo en cuenta todo esto persisten las dificultades o problemas que afectan a la actividad siempre se podrá acudir a un especialista para afrontarlos; terapia psicosexual o de pareja, tratamiento hormonal con estrógenos para aquellas dificultades biológicas, o incluso el uso de óvulos o cremas que se aplican directamente a la zona vaginal para tratar la dispaurenia.


Lo único que tenemos claro es que como comentábamos al principio, la actividad sexual es fundamental para garantizar la calidad de vida de las personas. Entonces me pregunto; ¿Por qué no entender la menopausia como una etapa normal de cambio y seguir disfrutando de nuestra sexualidad?


Lucía Garcia-Figueras Arizmendi.

Psicóloga General Sanitaria.

Grupo de Investigación y Trabajo en Sexualidad.

Consulta Dr. Carlos Chiclana.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


Blümel M, J. E., Araya M, H., Riquelme O, R., Castro D, G., Sánchez E, F., & Gramegna S, G. (2002). Prevalencia de los trastornos de la sexualidad en mujeres climatéricas: Influencia de la menopausia y de la terapia de reemplazo hormonal. Revista médica d


Figueroa J, R., Jara A, D., Fuenzalida P, A., del Prado A, M., Flores, D., & Blumel, J. E. (2009). Prevalence of sexual dysfunction among climacteric women. Revista médica de Chile, 137(3), 345-350. https://doi.org/10.4067/S0034-98872009000300004


Izquierdo, M. S., & García, E. H. (2015). Climaterio y sexualidad.Enfermería Global, 14(4), 76. https://doi.org/10.6018/eglobal.14.4.214871


Lozano Hernández, E., Márquez Hernández, V., Moya Diéguez, J. M., & Alarcón Rodríguez, R. (2013). Cambios en la sexualidad durante la menopausia. Atención Primaria, 45(6), 329-330. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2012.12.006


Valdes, A., & Bajaj, T. (2019). Estrogen Therapy. En StatPearls. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK541051/


Yağmur, Y., & Orhan, İ. (2019). Examining sexual functions of women before and after menopause in Turkey. African health sciences, 19(2), 1881-1887.

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