• Sexualidad y Salud

Infertilidad: querer y no poder.


María, 37 años: “Llevo un tiempo intentando quedarme embarazada. Hace poco recibí la peor noticia que me han dado nunca. No puedo tener hijos. Siempre había imaginado mi vida con hijos. No lo entiendo, la mayoría de gente puede. ¿Por qué yo no? ¿Por qué ha tenido que pasarme esto a mí?

La mayoría de las personas considera la procreación como un pilar básico de la vida, asumiendo que llegado el momento uno será madre o padre. Tener un hijo es algo con lo que mucha gente sueña, especialmente las mujeres. Por este motivo, cuando la infertilidad aparece en la vida de una persona, causa un gran impacto al romper el plan de vida soñado.

¿Qué significa ser infértil?

Esta condición tiene unos matices que la distinguen del resto de condiciones crónicas. No supone una amenaza para la vida, ya que no hay ningún órgano afectado, la pareja puede elegir libremente si quiere someterse a tratamiento o no. Otro aspecto de la infertilidad es que en la mayoría de los casos la persona no presenta síntomas físicos ni dolor asociado, sólo es consciente de su condición cuando aparece el deseo de tener un hijo y la función reproductora fracasa. Además, un matiz importante es que la infertilidad afecta a la pareja independientemente de quien presente la disfuncionalidad dando lugar a parejas infértiles.


¿Qué caminos puedo tomar?

Una vez que la pareja ha descubierto que es infértil puede evolucionar en dos direcciones. La primera, el caso de las parejas que no desean tener hijos: la infertilidad se asume como un problema más de salud. En este escenario, ser infértil puede resultar en algunas ocasiones incluso un alivio, pues no será necesario preocuparse de ciertos aspectos a la hora de mantener relaciones sexuales, como la toma de precauciones para evitar el embarazo. Por otro lado, la infertilidad se puede presentar como una frustración de la aspiración de ser padre: será un problema para las parejas que así lo deseen, pudiendo influir también en diversos aspectos de su vida.

La infertilidad es un problema cada vez más frecuente en la población; según la Sociedad Español de Fertilidad afecta a una de cada seis parejas en edad fértil. Es un hecho indiscutible que la fertilidad va disminuyendo con la edad tanto en el hombre como en la mujer, siendo el efecto más acusado en las mujeres. Por este motivo, entre los factores de riesgo destaca el retraso en la edad de contraer matrimonio y de tener el primer hijo. Nos encontramos en un momento de la historia en el que queremos la oportunidad de tenerlo todo.

Nuestras abuelas consiguieron formar una familia, pero muchas se sentían frustradas por no haber podido tener estudios universitarios. Actualmente, las mujeres estudian carreras universitarias y consiguen importantes puestos laborales. Sin embargo, cuando se manifiesta el deseo de tener hijos aparecen las dificultades. Es importante, por tanto, encontrar un equilibrio entre la paternidad y las ventajas socio-laborales actuales. También añadir que la infertilidad no aparece solo en personas en edad más avanzada, hay personas jóvenes que no pueden tener hijos.

María: Si no me hubiera centrado tanto en conseguir un buen trabajo esto no habría pasado. La culpa es mía por ser tan ambiciosa. Ya me lo dijo mi madre. ¿Qué voy a hacer ahora?


CONSECUENCIAS DE LA INFERTILIDAD

El impacto de la infertilidad supone una crisis vital en la que se produce un desgaste emocional debido a la vivencia repetida de la esperanza (al inicio del ciclo) y el fracaso (cuando llega la menstruación). Esta crisis influye en el bienestar de la pareja afectando a cada miembro individualmente, a la relación de pareja y al ámbito social e interviniendo en su estilo de vida.

Sin embargo, la pareja no solo se ve afectada por el impacto que supone la infertilidad, sino también por los tratamientos a los que es sometida.

María: Seguro que esta vez lo consigo. Si no me baja es que estoy embarazada.

Crisis individual

En relación con la crisis individual, las parejas infértiles suelen padecer una devaluación del autoconcepto, es decir, una disminución del valor que tienen de sí mismas. Las personas con un elevado deseo de paternidad suelen otorgar un alto valor a la procreación, considerando la “potencia para procrear” como un elemento representativo de la masculinidad y feminidad. Esto puede generar dudas sobre “el grado de hombre o mujer” que uno es, lo cual lleva a cuestionar el concepto de identidad que se tiene de uno mismo. Como consecuencia aparecen en la persona pensamientos de desvalorización personal. Algunas de estas autovaloraciones negativas son sentimientos de inferioridad, baja confianza en sí mismos, bajo amor propio y valoración de sí mismos como incompletos.

Impacto en la dinámica de pareja

En cuanto a la dinámica de pareja, la infertilidad es vivida de manera diferente por el hombre y la mujer, dando lugar en ocasiones a problemas en la relación de pareja. Las mujeres tienden a centrarse en la pérdida que supone, expresan sus sentimientos fácilmente y tienen dificultades para aceptar que una pareja infértil también es una familia. Por el contrario, los hombres se muestran más pragmáticos, tienden a resolver el problema y no suelen expresar sus emociones, lo cual no significa que no sufran. A pesar de esto, hay estudios que encuentran que algunas parejas infértiles tienen mejor relación que las fértiles. Esto puede deberse a que estas parejas desarrollan la capacidad para hablar de sus problemas de fertilidad y para planear un futuro juntos, fortaleciendo su vínculo.

María: Por lo menos Luis y yo estamos bien, me está apoyando mucho. Además, desde que nos enteramos hablamos más y pasamos más tiempo juntos.

Asimismo, como hemos mencionado anteriormente, la infertilidad en muchas ocasiones rompe el plan de vida que se había imaginado. Por un lado, están aquellas parejas que tienen programado ser padres siendo jóvenes, y por otro, aquellas que prefieren esperar a lograr estabilidad personal y profesional para ser padres. En ambas el tiempo constituye un papel fundamental.

Muchas parejas experimentan sorpresa y confusión ante la infertilidad debido a que se encuentran en una situación inesperada y tienen que asimilar sus nuevas circunstancias. Este proceso de asimilación implica replantearse el futuro y tomar decisiones sobre las distintas opciones posibles. Estas opciones van desde intentarlo por sus propios medios o recurrir a las técnicas de reproducción asistida, hasta adoptar o renunciar a tener hijos.

María: No se si someterme a tratamiento o renunciar a tener hijos. No podría soportar más decepciones.

Otro aspecto que puede verse afectado es la vivencia de la sexualidad. Esto se debe a que a estas parejas se les “obliga” a tener relaciones sexuales durante el periodo fértil para lograr el embarazo. Esto hace que la pareja se centre en la consecución del embarazo y deje de ver las relaciones sexuales como una forma de disfrutar.



Repercusión social

La infertilidad repercute en el ámbito familiar, laboral y social. La familia y los amigos constituyen una red de apoyo a la hora de afrontar esta situación. Sin embargo, la familia puede bien proporcionar ayuda o reprochar a la mujer el tiempo dedicado a su formación. En cuanto a las relaciones sociales, las parejas con problemas de fertilidad suelen comentarlo con sus amigos, especialmente las mujeres, ya que estos ayudan a superar situaciones difíciles. A pesar de esto, cuando los amigos tienen un hijo aparece en la pareja infértil una sensación de rechazo hacia ellos, ya que han logrado su deseo frustrado de ser padres.

María: Me molesta ver a mis amigas con sus hijos. No puedo evitar imaginarme cómo habría sido mi vida si hubiera tenido un hijo.

Como hemos mencionado, la infertilidad implica un fuerte impacto y un gran desgaste emocional. Ante este diagnóstico podemos encontrarnos con parejas que presentan un desajuste emocional normal o con parejas que presentan alteraciones psicopatológicas más graves. Estas alteraciones están relacionadas con el bienestar psicológico, como la depresión, ansiedad, sentimientos de culpabilidad o disminución de la autoestima. Conociendo todo esto, la presencia de un psicólogo es esencial en el abordaje integral de la infertilidad en la pareja.

ALGUNOS CONSEJOS:

  1. Se recomienda acudir a la consulta en pareja para que quede patente que ambos miembros están implicados y se apoyan en esta difícil situación.

  2. Darse tiempo para asimilar la situación, ya que se trata de circunstancias inesperadas que tienen un gran impacto en la vida de la pareja. Es importante tomarse las cosas con calma y no tomar decisiones precipitadas.

  3. Dedicar tiempo a hablar las cosas. Al tratarse de una situación con un gran impacto es recomendable que la pareja hable del tema, evitando que este se convierta en algo incómodo. Es una forma de apoyarse en la pareja y dejar que esta se apoye en ti.

  4. Permitirse expresar las emociones. La infertilidad implica un gran impacto a nivel emocional. Por ello es bueno expresar lo que une siente, ya que si lo guardamos para nosotros mismos puede acabar superandonos.

  5. Evitar sentimientos de culpabilidad. Es importante tener presente que en la infertilidad no hay culpables.

  6. Elegir a las personas a las que comunicarlo es un aspecto clave, ya que supone contar con una red de apoyo que ayudará a llevar mejor esta situación.

  7. Realizar actividades placenteras con tu pareja es una forma de distraerse y de fortalecer la relación de pareja. Por ello, es recomendable pasar tiempo juntos.


Ana Ramos Lucas.

Psicóloga.

Grupo de Trabajo e Investigación en Sexualidad.

Consulta Dr. Carlos Chiclana.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


Antequera, R., Moreno-Rosset, C., Jenaro, C., & Ávila, A. (2008). Principales trastornos psicológicos asociados a la infertilidad. Papeles Del Psicólogo, 29(2), 167–175.

Llavona, L. (2008). El impacto psicológico de la infertilidad. Papeles Del Psicólogo, 29(2), 158–166.

Luk, B. H.-K., & Loke, A. Y. (2015). The Impact of Infertility on the Psychological WellBeing, Marital Relationships, Sexual Relationships, and Quality of Life of Couples: A Systematic Review. Journal of Sex & Marital Therapy, 41(6), 610–625. https://doi.org/10.1080/0092623X.2014.958789

Malik, S. H., & Coulson, N. (2008). The male experience of infertility: a thematic analysis of an online infertility support group bulletin board. Journal of Reproductive and Infant Psychology, 26(1), 18–30. https://doi.org/10.1080/02646830701759777

Matorras, R. (2011). Libro blanco “La infertilidad en España: situación actual y perspectivas.” (R. Matorras, B. Coroleu, A. Romeu, & F. Pérez, Eds.).

Moreno-Rosset, Carmen. (2010). Infertilidad (Psicología). Madrid: Editorial Síntesis.

Onat, G., & Kizilkaya Beji, N. (2012). Effects of infertility on gender differences in marital relationship and quality of life: A case-control study of Turkish couples. European Journal of Obstetrics Gynecology and Reproductive Biology, 165(2), 243–248. https://doi.org/10.1016/j.ejogrb.2012.07.033

Palacios, E., & Jadresic, E. (2000). Aspectos emocionales en la infertilidad: una revisión de la literatura reciente. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 38(2), 94–103. https://doi.org/10.4067/S0717-92272000000200004

Quant, H. S., Zapantis, A., Nihsen, M., Bevilacqua, K., Jindal, S., & Pal, L. (2013). Reproductive implications of psychological distress for couples undergoing IVF. Journal of Assisted Reproduction and Genetics, 30(11), 1451–1458. https://doi.org/10.1007/s10815-013-0098-7

161 vistas