• Sexualidad y Salud

No me concentro

Actualizado: oct 16


Te mira y le devuelves la mirada. Sutilmente comprendes, que la otra persona, algo quiere de ti y que tú también quieres algo de ella.


Comienzan algunos besos y caricias. Sientes el calor de la otra persona, la confianza, las ganas de tomar prestada su esencia…


Su olor, el calor de sus besos, su pelo… Y de repente, un pensamiento surca tu mente, que te roba la paz y la concentración. Como si se levantara de pronto un viento fuerte y se llevara volando lejos tu mente a otra parte. Pero tu cuerpo permanece ahí. Y la otra persona aún no ha percibido que te has ido lejos. Entonces piensas: “debo continuar como si nada, volver a concentrarme y cruzar los dedos para que esto no vuelva a pasarme”. Acomodas de nuevo la postura, te rascas la cabeza, te tocas la cara para despejarte y besas fuerte a la otra persona, para que piense que nada pasa. Pero tu atención está dividida. Tus ganas de hacerlo bien, están ahí, en ese instante.


Es casi como tener aferrado un globo de helio que no quieres que se escape, tus esfuerzos están en no soltarlo, pero tu mente está rondando una y otra vez en qué pasará si lo sueltas. La mente toma el control, saca toda la artillería para continuar, casi como un director de orquesta que lucha porque todo fluya agradable, para alcanzar la armonía.


Al final, tomo decisiones, “ahora hago esto, ahora lo otro…” y cuando termina la función, la melodía no ha ido acompasada, la otra persona ha percibido mis esfuerzos y me queda la preocupación de si la próxima vez me pasará lo mismo.”


Sentimos que nada tiene que ver, cuando nos pasa esto, con lo que tenemos en mente que debe ocurrir en una relación íntima. Es posible que en nuestra mente el acto sexual sea algo más parecido a la canción de Dani J:

“ Te juro que te siento, pequeña y delicada. Y es un dulce narcótico maravilloso saber que me amas. Y como en un reflejo, estás aquí en mi vida. Es esa magia de tenerte cerca cuando me respiras. Tu cuerpo y mi cuerpo, así entrelazados en un boca a boca, no queda un espacio, mientras me cuelgo a tu cintura y voy jugando justo a la locura. Quitémonos la ropa que nos viene bien, recórreme despacio por toda la piel y bésame. Comámonos a besos, ven devórame. Y bésame, abrázame. Amémonos despacio y luego quédate. Te juro que te siento, aunque no digas nada. Y son esas caricias y el perfecto idioma con el que tú me hablas. Y qué mejor que ahora, que estás a mi lado. Y ya no tengo escusas para no creer. Que ya no tengo miedo a saber que te amo y que me quedaré. Quitémonos la ropa que nos viene bien… “




La diferencia entre la primera situación descrita y la segunda, radica en nuestro intento por “racionalizar” algo tan básico, como un acto que nace de los instintos. En la primera situación, se muestra cómo la mente toma el control, mientras que en la segunda situación, vemos como el protagonista simplemente, está concentrado en disfrutar de lo que está pasando entre la intimidad de los dos. A veces, olvidamos que no hace falta calcular nada, no hace falta forzar, son situaciones que nacen del instinto, de no ser razonable, de perder la cabeza poco a poco…

Pero… ¿Por qué un único pensamiento es capaz de destruir tan rápido el ambiente de deseo y placer?


La respuesta la encontró la psiquiatra Anna Rose Childress de la Universidad de Pensilvania quien estudió qué sucedía en el cerebro durante la estimulación.


Tras el primer contacto con la posibilidad de apareamiento, la primera zona cerebral en reaccionar es la amígdala, una pequeña zona con forma de almendra que hay en el cerebro. La cual actuaría como una “recepcionista” cerebral de la información que llega a ella.

Desde ahí la información se traslada a otra zona cercana llamada “cuerpo estriado” que sería como un departamento de administración intermedio, el cual recibe la información y responde liberando una sustancia llamada “dopamina”. La dopamina u “hormona de la felicidad” es un tipo de hormona neurotransmisora que produce sensaciones muy fuertes en nosotros, relacionadas con el placer. La dopamina se libera a modo de recompensa en momentos clave y en los momentos previos, como antes de comer, antes de mantener relaciones… No es solo un químico del placer. Si no también un químico de la “anticipación”. Por lo que está presente desde el primer momento. Lo que nos hace desear la relación sexual y posteriormente disfrutarla. Cuanto más placentera es la situación, más dopamina inunda el cerebro. La dopamina llega entonces, hasta la “corteza prefrontal media”, que es quien decide qué hacer con el estímulo que estamos recibiendo. Si es aceptado, se activa el resto del protocolo. Si es desestimado, se liberan los químicos compensatorios a nivel cerebral para abandonar la estimulación.


Es en éste momento en el que, si pensamos de más, o le damos razones a nuestro cerebro para desestimar la relación sexual, lo hará sin miramientos y tratará de refrenar el impulso. Pero no todo es malo, estos segundos en los que procesamos la información y decidimos si proseguir o no, son muy útiles si, por ejemplo, mi cerebro libera dopamina al ver a alguien atractivo, pero decido ser fiel a mi pareja. Entonces mi cerebro desestima la señal y activa el protocolo para restablecer la normalidad. Por lo que, tiene su utilidad, aunque pueda jugar en nuestra contra, si queremos aumentar la respuesta del deseo sexual con nuestra pareja, pero en ese momento, nuestro cerebro “decide recordar que hay un evento estresante sin resolver”, interpretando que debe desestimar la llamada sexual.

Por otra parte, en los países bajos, el doctor Gerald Holstein estudió qué áreas cerebrales se activaban durante el pico cumbre de la relación sexual. Pudo observar que, en el momento de éxtasis, la sangre aumentaba su caudal y fluía lejos de la amígdala y lejos de las áreas cerebrales usualmente relacionadas con la ansiedad y el miedo.Dando paso a una explosión de dopamina. Este hallazgo, llevó a entender por qué no es compatible la respuesta sexual con la ansiedad y la preocupación.


Un hecho sorprendente fue apreciar que, en los hombres, algunas áreas relacionadas con estados de alerta permanecieron mínimamente activas. En cambio, se advirtió que las mujeres desconectaban más ampliamente las zonas cerebrales que pudiesen llevar a una interrupción del orgasmo. Incluso, se descubrió que un bajo porcentaje de mujeres podían llegar a quedar inconscientes durante el momento cumbre, mientras que el hombre no.


Podría esto llevarnos a la conclusión de que un hombre puede tener más probabilidades de conseguir llegar al clímax aun estando parcialmente distraído. En cambio, la mujer, necesita que sus sentimientos estén más en armonía.




Según un estudio publicado por la revista académica “ Archives of Sexual Behaviour” solo un un 65 % de las mujeres heterosexuales alcanzaban el orgasmo habitualmente en sus relaciones. Frente al 95% de los hombres que aseguraban alcanzarlo la mayoría de las veces.

Por otra parte, un estudio realizado por la Empresa Durex, en su Encuesta Global de Bienestar Sexual, concluía que solo un 30% de las mujeres negaban haber fingido llegar al orgasmo, siendo un 70% de mujeres que sí lo hacían. Frente a un 30 % de hombres que reconocieron haber fingido alguna vez en su vida, en un estudio que realizó el médico Abraham Morgentaler, profesor asociado de urología en la Escuela de Medicina de Harvard, para su libro “Why men fake it. The totally unexpected truth about men and sex”.

Ahora que sabemos por qué se produce, ¿Qué podemos hacer?


Sabiendo que la ansiedad y el placer son sentimientos incompatibles en una relación sexual, podemos utilizarlo a nuestro favor. Elige con qué sentimiento prefieres quedarte y aférrate a él, para que tu cerebro colabore en el camino elegido ¿Cómo se hace esto? Potenciando los pensamientos y sentimientos de placer e ignorando la ansiedad sin sentido. La ansiedad suele estar relacionada con la acción anticipatoria. Nuestro cerebro recuerda un asunto concreto y trata de anticiparse a resolverlo.

ALGUNOS CONSEJOS:


SOPESA momentáneamente si tu mente trata de avisarte de algo importante. Si no es así, devuélvele a tu cerebro una solución al problema que está surgiendo. La solución que puedes tener más a mano es “Me preocuparé de eso cuando llegue el momento, ahora no me interesa”. Puede parecer demasiado obvio, pero en el fondo cuando el cerebro rescata preocupaciones, es para darles una solución. Pensar en una, por muy sencilla que sea, podrá ayudarte momentáneamente con la preocupación.


CENTRA LA ATENCIÓN EN EL PRESENTE. La búsqueda de acciones anticipatorias, concierne al futuro. También algunas preocupaciones, están ligadas al pasado. Combátelas ubicando tu cerebro en el presente. Concéntrate en lo que ves, luego cierra los ojos y concéntrate en lo que sientes. Ubica ese sentimiento que nace del interior, que crece y que quiere crecer, hasta ser resuelto.


CONTEMPLA CON OJOS NUEVOS. Desvístete de exigencias, de normas, del pasado, de lo que pasará… Percibe ese momento como un regalo sin importar el resultado. No importa cuántas veces has conocido la intimidad de la otra persona, ni cuántas veces le has permitido entrar en la tuya. Desnúdate de la costumbre, de las experiencias pasadas… Contempla el presente con ojos nuevos, como si no hubiese habido un antes, sin saber si habrá un después. Como Dani J en la canción que exponíamos al principio. Concentrados en disfrutar la intimidad con la otra persona.


NO “PREDECIR” CÓMO SERÁN LAS COSAS. A menudo, cuando llevamos mucho tiempo con una persona podemos caer en prever cómo será el encuentro sexual. Y si en algún momento los encuentros no han sido del todo satisfactorios en un pasado reciente, nuestra mente puede comunicarnos que “será costoso” y pueden aparecer, la disminución de deseo, la apatía y las distracciones. Centrarse en el momento presente y valorar a la persona con la que estamos, determinará en gran medida que tengamos una actitud abierta y contagiemos a nuestra pareja la ilusión y las ganas.


CONCENTRA TU MENTE EN LAS SENSACIONES.Sé consciente de las sensaciones positivas que emergen. La magia surge entre los dos, con un sinfín de sensaciones compartidas. Lo bonito de ser seres empáticos reside en la conexión que nace entre dos personas que poco a poco van sintiendo lo mismo. De la mano, al ritmo de ambos, ni más rápido ni más despacio. Caminando por un camino en el que no hay nada más, que dos respiraciones agitadas haciéndose una.


JUEGA. Ponte como objetivo ir generando algunas reacciones sencillas en tu pareja y juega a conseguirlas; Una mirada, una sonrisa, acelerar la respiración…


RECONOCE TU DISTRACCIÓN. Sé sincero con tu pareja. Compartir la intimidad no es solo alcanzar el punto máximo en una relación sexual. Si le expresas abiertamente que “hoy no sabes por qué, pero estás distraído”, puede ser que tu pareja ponga especial cuidado en reconectarte con ella. Además, puede quitar la presión concerniente al tiempo que ha transcurrido sin lograr el éxito y volver a situar el tiempo que nos autoimponemos en 0.


OLVÍDATE DEL TIEMPO. Ligado al punto anterior, trata de concienciarte de que en las relaciones íntimas no hay un tiempo bien visto o mal visto. Se trata de vivir el proceso.

Recuerda que todos los días no son iguales y que en algunos momentos podemos no sentirnos tan concentrados, pero eso no quita para que tu pareja y tú, juntos, remontéis la situación. Os acompañéis y concluyáis con agrado. A cualquiera puede pasarle, por lo que la relación íntima no te aporta o quita valor. Eliminar ésta presión y la presión por llegar te harán disfrutar del camino.


APELA A LAS CONDICIONES ESPECIALES. Habla con tu pareja acerca de qué condiciones debéis cuidar en ocasiones especiales o de menos concentración. Como luz fuerte, luz tenue o luz apagada, con móviles en silencio… Adecuar todo para que te sientas a gusto, a penas te quitará un minuto y ganarás en comodidad y concentración.



Ahora sí que con estos consejos ya no sentiremos que la concentración es como un globo que se nos escapa, si no que lograremos que sea un “bésame, abrázame. Amémonos despacio y luego quédate” como dice la canción.

Cristina Vizuete Villegas

Psicóloga General Sanitaria

Grupo de Trabajo e Investigación en Sexualidad

Consulta Dr. Carlos Chiclana

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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(OTROS MATERIALES)

Canción Artista: Dani J. Recuperada de:

https://www.youtube.com/watch?v=O7GY9uyZb54

Documental. Recuperado de:

https://www.youtube.com/watch?v=IiXXV_GO4f4

Documental de televisión DMAX. Recuperado de:

CONCENTRA TU MENTE EN LAS SENSACIONES. GO4f4

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